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Esta antigua Hermandad Sacramental existía ya en el
año 1516, teniéndose tal noticia por referencias del propio archivo de
la Hermandad, así como del de Protocolos Notariales.
Es nuestra fundadora, la Excelentísima Señora Doña
Teresa Enríquez de Alvarado, duquesa de Maqueda, conocida como la
"loca del Sacramento", la cual en virtud de la bula "Pastoris
aeternis" concedida el 21 de Agosto de 1508 por S.S. Julio II, funda
las primeras Cofradías Sacramentales en las distintas parroquias
sevillanas, tras su llegada a la ciudad en la comitiva de los Reyes
Católicos.
Recibe las primeras reglas aprobadas del Provisor y
Vicario General del Arzobispado en el año de 1575.
Desde su fundación radica como es lógico en la
Parroquia de Santa María Magdalena, y hasta su demolición, en el antiguo
templo parroquial gótico-mudéjar que se encontraba en la actual Plaza de
la Magdalena. Allí tenía capilla en propiedad, en la cabecera de la nave
del Evangelio, la cual permuta por la de Santa Ana en las fechas de 18 y
21 de Julio de 1666, pues se daban muchos problemas por la cercanía de
dicha capilla con el púlpito, problemas que refleja un testimonio
documental del archivo:
"sucedía muchas veces que llamaban para
sacramentar algún enfermo y por la necesidad precisa salía Su Majestad
aunque se estuviese predicando, que ocasionaba a cualquier predicador se
suspendiese , y los fieles se arrodillasen y perdiesen la atención a la
predicación."
" Y que respecto de estar frontero del púlpito,
los fieles que se ponían a oír el sermón volvían las espaldas hacia el
altar sin poderse excusar por el concurso de gentes."
Parece ser que ni la Fábrica parroquial, ni la
Hermandad pierden la titularidad sobre las capillas pues la Hermandad
debió volver a su primitiva ubicación ya que González de León afirma
que su capilla "hacía cabeza a la nave del Evangelio."
En 1595 se organizó con gran fastuosidad la procesión solemne del
Santísimo Sacramento, como recoge en sus "Sucesos de Sevilla de 1592
a 1604." Francisco de Ariño, realizándose esta con gran
participación de la feligresía y adorno de las calles de la collación.
En 1669 un fervoroso hermano, gran devoto de la
Inmaculada dona a la Hermandad una talla barroca que había traído de la
Nueva España, y que es desde esas fechas la imagen titular de la
Corporación.
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